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FICCIONARIO 1º C 2018

 

 

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Bestiario

Ya está aquí el Bestiario creado por los alumnos de 1º C:

 

Bestiario

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Practicamos: el sustantivo

1ª) Agrupa estos sustantivos en 6 bloques:

a) Sustantivos propios antropónimos.

b) Sustantivos propios topónimos.

c) Sustantivos comunes abstractos.

d) Sustantivos comunes, concretos incontables.

e) Sustantivos comunes, concretos, contables, individuales.

f) Sustantivos comunes, concretos, contables, colectivos.

Clasificación del sustantivo

 

2ª) Ejercicios sobre el género:

a) Distingue epicenos, comunes en cuanto al género y ambiguos:

Juego clasificación epicenos, ambiguos y comunes

b) Ponemos el masculino correspondiente:

Ejercicio número 2: Género

 

3ª) Ejercicios sobre le número:

Hacemos los siguientes: ejercicios 3 y 4 (Pluralia y singularia tantum)

Número

 

 

4ª) Sustantivos con á/há iniciales:

Leemos: a/ha tónica inicial. Teoría

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Somos narradores

Los alumnos de 1º C han elaborado unas fantásticas historias para practicar los lementos de la narración: estrucutra, personajes, tiempo, lugar, narrador… Aquí os dejamos un par de ejemplos:

LA HISTORIA…

Me acuerdo como si fuera ayer: estaba en una página para conocer agente por videoconferencia, cuando de repente vi a una chica bailando. Me paré para hablar con ella, pude asimilar un poco dónde estaba porque vi un monumento y un reloj que marcaba once grados. De repente, una sombra se le acercó por la espalda y con un cable la ahorcó. Trabajo para el FBI. Fui rápido a hablar con mi jefe John Sáenz que dijo:

-Williams, ¿a qué vienen esas prisas?

Yo respondí:

-Posiblemente haya visto un asesinato en una página web.

Él argumentó que hay personas que lo hacen de broma, pero yo estaba convencido, me guie por el monumento y por la temperatura. Era New York, encontré el domicilio y… Era un homicidio. Supuse que el asesino tocó el cable así que  mandé investigar sus huellas. Pertenecían a Scott Adams, residente en México. Encontramos su casa y lo retuvimos unas horas, enseguida habló. Nos contó que él  no la mató, sino todo lo contrario, intentó reanimarla. Todo cuadraba: sus huellas estaban en el cable porque lo apartó y las costillas rotas explicaban la reanimación. El asesino era listo, pero nosotros más: se había dejado un pelo.

Esta prueba era irrefutable, porque estaba en el cuello y no pertenecía a Scott Adams, si no a Drew Hunter. Fuimos a su domicilio, a pocas calles del de la chica llamada María Clark, abrimos la puerta y en una nota ponía: “Volver al domicilio”.

Rápidamente volvimos, escuchamos un ruido en la cocina y… Nada. Suspiré por la ventana y encontré otra nota que decía: “Cuidado con la caída”.

Me giré y le vi, corrió hacia el ascensor y lo atrancó en el tercer y cuarto piso. Se escuchó un ruido, yo pregunté por megáfono: ¿Qué era eso? Solo se escuchó una voz, que decía:

-¿Sabes por qué la maté?

Yo respondí: -Habla.

Él dijo:-Me lo ha quitado todo y ahora yo le he quitado la vida a ella.

Grite: -¡No!, ¡no tienes derecho!

Se oyó un “ahora ya lo sabes”, el asesino se acercó a mí y para mi sorpresa era mi jefe John, que me dijo con cara alegre:

-Enhorabuena, prueba superada.

Marcos Martín

 

NUNCA ABANDONÉ MIS SUEÑOS

Todo empezó cuando yo tenía 9 años. Mis padres acababan de fallecer en un accidente de avión, y mi hermano Alberto, que entonces tenía 6 años, y yo, quedamos a cargo de mi abuela, y nos fuimos a vivir al pueblo. Por cierto, me llamo Ana.

Al principio siempre estaba triste, no me acostumbrara a estar allí. Para mi hermano fue más fácil, siempre estaba jugando con todo el mundo. Lo que más recuerdo de aquella época, era el olor de la casa cuando llegaba del cole y mi abuela estaba en la cocina.

Mi abuela Rita era una mujer muy trabajadora y muy cariñosa con todo el mundo. Lo que más le divertía era jugar a las cartas con sus amigas, pero su gran pasión era la cocina. Fue entonces cuando comenzó mi ilusión por la cocina. Me encantaba ayudarle, hacer la compra juntas, preparar los menús de la semana y recoger las verduras y hortalizas de la huerta. Sus guisos eran muy ricos y elaborados, yo me encargaba de lavar y cortar las verduras, y me dejaba darle el último toque echando las especias, que olían tan bien que todavía me acuerdo.

Los años fueron pasando, y cuando cumplí los doce y pasé a la ESO, conocí a la que es y será mi mejor amiga, Clara. Era muy divertida y cariñosa, le encantaba leer y pasar mucho tiempo conmigo.

Luisa, la madre de Clara, era la pastelera del pueblo, y pasábamos muchas horas con ella, ayudándole con los dulces mientras ella nos enseñaba.

El postre que mejor nos salía era el bizcocho marmolado, con su azúcar de coco por encima. No era un postre muy complicado, pero sí sabroso.

Cada año en las fiestas del pueblo, el Ayuntamiento organizaba un concurso de tartas, y en la categoría juvenil lo ganamos durante varios años.

Con el paso de los años, llegó el momento de decidir mi futuro; yo lo tenía claro: quería dedicarme al mundo de la cocina.

Mis primeros años de cocina los estudié en el Basque Culinary Center, donde conocí a un amigo muy especial con el que comparto la pasión por la cocina. Después viajé mucho y conocí diferentes tipos de cocina moderna.

Y aquí estoy, después de vario años dirigiendo la cocina de mi primer restaurante, gracias a que nunca abandoné mis sueños.

Mi amiga Clara se ha convertido en una gran escritora, y como no podía ser de otra manera mi hermano Alberto es un reconocido futbolista.

Siempre le agradeceré a mi abuela Rita, allá donde está, que me abriera el camino para llegar donde he llegado.

 

Carmen Peña Bravo